Una ventana abierta al cambiante mundo y el esfuerzo por tratar de ajustarse a esa realidad fugaz, a la que llamamos Vida

martes, mayo 06, 2008

Mi barrio 2

Vista de la bahía de Biscayne desde mi apartamento en Brickell.

Ayer no fue un día malo. En lugar de los esquizos, hice terapia de grupo con media docena de dementes (Alzheimers) con una señora que cada tres minutos me repetía "Usted sabe voy a cumplir 89 años" (discurso repetitivo, una de las características de la enfermedad, se olvidan de lo que hace unos minutos dijeron ). No fue mal pero me sentía culpable de ofrecer siempre la foto de la entrada al edificio con el verdor típico del área residencial. Ahí les va una cancha de tenis que no uso, una piscina a la que voy de Pascuas a San Juan, un jacuzzi que espera por mí como dice la antigua canción rusa (de la era soviética) "Solamente espera mucho y volveré". Algún día volveré al Jacuzzi cuando la hipoteca baje y no tenga que ir a trabajar a mi edad. En Europa los vejetes de 66 se sientan en las aceras a leer Le Monde o El país mientras disfrutan de un café con cognac. En la YUMA hay que trabajar o resignarte a vivir como un pobrete. Éste es el paraíso terrenal por el cual hay que pagar un precio bien caro. Pero, para mí merece la pena. La pérdida de la identidad cultural, los vocablos castizos que se escapan luego de treinta años de hablar y escuchar inglés, las costumbres nuevas de un sociedad que, a pesar de su elevado nivel de religiosidad, es la más individualista y egoísta del globo.
God Bless America!

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domingo, mayo 04, 2008

Mi barrio


Vivo en un barrio de clase media alta. Frente a la bahía de Biscayne. Cerca de la zona bancaria de la ciudad, lleno de hoteles, condominios, restaurantes, e inmigrantes sudacas de clase media alta. No me puedo quejar. LLegué de Cuba pobre luego de haber vegetado en Panamá por seis meses, y al cabo de casi un cuarto de siglo me he podido comprar un condominio en Brickell. Un buen barrio.
Hoy tuve que atravesar los barrios pobres de la ciudad: dominicanos, haitianos, afro-americanos (eufemismo por negro) y centroamericanos viven en las modestas casas y los depauperados edificios de apartamentos. La injusticia social existe. Yo no lo creé. Siempre ha existido. Pero el comentario de hoy, sin viso de parecer un mercenario pro yanqui, reside en que éste es un país de oportunidades y si te rompes el lomo trabajando puedes mejorar tu nivel de vida, no ser millonario, ni vivir como en las películads de Hollywood, pero si vivir mejor. A mi edad, sesenta y seis años no puedo aspirar a más. Un buen barrio, tranquilo, de gente decente, sin escándalo con una Asociación de Propietarios -creánme es peor que un CDR- que no permite muchas cosas. Acepto las limitaciones a mi libertad en pos de seguridad y paz en el edificio. Todo por mi barrio. Mañana lunes debo ir a trabajar a mis 66 años con un grupo de esquizofrénicos, apestosos, y alucinados, pero es el precio que debo pagar para vivir en mi barrio cerca de los bancos, de la bahía, y de la gente decente y profesional como yo.
¡Por eso amo a mi barrio! Yo no creé la desigualdad social. Aprendí a salirme de ella, poco a poco, sacrificio a sacrificio...

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