Una ventana abierta al cambiante mundo y el esfuerzo por tratar de ajustarse a esa realidad fugaz, a la que llamamos Vida

lunes, febrero 01, 2010

Transculturado

Desayuno de confesiones. Ayer la cadena CBS ofreció los premios Grammy, mientras en Miami los Van Van tocaban ante un grupito de simpatizantes, y otro grupito de vociferantes enemigos del intercambio de todo género protestaba en la calle. Confieso que preferí ver a Beyoncé, la mulata de fuego, y a la clásica rubia gringa, Taylor Swift.
Es una historia larga que se remonta a mi adolescencia y a mis preferencias por las estaciones radiales Radio Kramer y CMOX, que vociferaban rock and roll. Pertenezco a la generación de Elvis Presley que luego fue la de los Beatles, y terminó con los Bee-Gees. Soy un transculturado. Prefiero la música gringa a la cubana. Ya me veo aplanado en plena calle 8 por los intransigentes del patio, pero es madrugada de confesiones. Y aquella frase de José de la Luz y Caballero acerca de que solo la verdad nos pondrá la toga viril, me persigue en sueños. Me creí en medio de una tremenda influencia norteamericana. Con una librería en el Parque Central de libros en inglés. Cine norteamericano. Televisión con series norteamericanas. Comics de Walt Disney, cartones de Hanna y Barbera. Como creen que voy a negar mis raíces. Soy un transculturado, y !a toda honra! Por eso no me motiva ni ir a ver -mucho menos pagar 60 dólares- a los Van Van o Bembe,ni para estar de pie por varias horas con ridículos cartelones hechos en casa pidiendo lo que nadie ya hace caso. El mal llamado intercambio cultural es un hecho y tenemos que aceptarlo. Mi maestro, el doctor Albert Ellis, enseñaba que no es el evento si no cómo uno reacciona ante él. El evento en sí es neutro. Los Van Van en Miami no significa nada. Es la conducta reactiva la que nos define. A mí me resbala que vengan o se vayan. Ni los voy a ver, ni habla a favor ni en contra de ellos. Soy INDEPENDIENTE no acólito de los hermanos Castro ni de los intransigentes de Versalles. Y entre nosotros la mulata Beyoncé merece la pena de pasar cuatro horas oyendo y viendo gringadas.
Creo que los cubanos de Miami debemos tomar un seminario de Rational Emotive Therapy en Tampa. Lástima que el viejo Ellis haya muerto. Pero nos podemos contentar con sus seguidores. Y aprender a no ser reactivos.
Un abrazo desde mi torre de marfil, en un lunes pluvioso y húmedo.
Wesbri

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