Una ventana abierta al cambiante mundo y el esfuerzo por tratar de ajustarse a esa realidad fugaz, a la que llamamos Vida

domingo, abril 25, 2010

Medio siglo de desidia

Voy a tratar de analizar el denominado factor carnero, o la carnerización de una isla tropical por un mago diabólico.
La tv de Miami ofreció un documental sobre ls historia de los CDR. Hecho en Cuba por intelectuales cubanos no puedo calibrar la afinidad o dependencia con el gobierno raulista. Pero al grano, dicho filme de apenas varios minutos explica las tareas de dicha organización y expone breves vistas de las reuniones en la cual los rostros de los denominados cederistas, casi todos mayores de 40, al parecer los jóvenes no acuden a dicho llamado, muestran un soberano aburrimiento y una desesperanza atroz que los convierte en carneros que son llevados al matadero. La foto bien podría ser una muestra de una reunión del CDR.
Cincuenta años de frustraciones, y de inmovilismo, de saber que no importa cuánto te quejes, nada va a cambiar. Vivir en Cuba es como vivir en un eterno infierno. Nunca cambia todo sigue igual o peor.
Pero hay quienes desean cambios como Silvio Benitez, del Partido Liberal, ilegalizado, quien se postuló en el pueblo de Punta Brava para delegado municipal. De un total de 114 posibles votos obtuvo 14. El candidato gubernamental obtuvo 50, y lo más importante los restantes 50 votos no aparecieron nunca, abstenciones. La nueva arma de los cubanos quienes impotentes y sin esperanza de cambios, se evaden de la política y caen en el infiernillo de la desidia. Me dejo llevar al río pero no tomo agua. Aunque un caso aislado, me permite especular que existe un 10 por ciento de los cubanos -la oposición- que desea cambios; otro 10 por ciento desea largarse de la Isla; un 50 por ciento no se define y forma parte del factor carnero. En boca cerrada no entran moscas. Y el gobierno tiene un apoyo de cerca de un 30 por ciento. Cifras más o menos, pero que arrojan una peregrina idea de cómo se piensa dentro del rebaño antillano.

La represión no se usa para callar al rebelde, sino para atemorizar e impedir que los que están en la cerca se bajen de ella. Hay otra opción además de la de victimario o víctima, la de los indolentes. Ellos constituyen la mayoría silenciosa.

Si discrepa de mi humilde opinión lo invito a comentar.
Saludos que pasen un buen domingo.
Wesbri

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