Una ventana abierta al cambiante mundo y el esfuerzo por tratar de ajustarse a esa realidad fugaz, a la que llamamos Vida

jueves, abril 15, 2010

Cataratas


Ir al médico es una caja de sorpresas. Nunca sabes lo que van a encontrar dentro de tu cuerpo, peor cuando acabas de cumplir 68 años y la maquinaria ya muestra signos de oxidación, por no decir la incipiente decrepitud, típica del envejecimiento. La sorpresa está que el ordenador me ha cambiado el tipo de letra sin yo ordenarlo, o es que ya mi visión decreciente no ve las teclas que toco.
A ver si lo arreglé. Soy miope desde los 19 años cuando me monté en un buque mercante rumbo a la entonces URSS para regresar castigado a los 21 años a Guanacahabibes, un campamento de reeducación fundado por el nada glorioso Che, donde a trabajos forzados e instrucción militar nos re'educaban. Bien vuelvo a la idea original. Ahora con el transcurso de los decenios se me ha empeorado la miopía, se ha desarrollado el astigmatismo y me crecen cataratas en los ojos, sobre todo en el derecho. Diagnóstico. He de operarme para colocarme un lente nuevo. Como un coche al que se le cambian los faroles. Bella metáfora, soy un coche de los cuarenta oxidado, y con los faroles apagados. Vaya imagen. Deseaba colocar la imagen del Salto de la Novia en Chile pero me salió una montaña nevada en Argentina. Así
de mal estamos en esto de ver la realidad. Pues ya saben en el verano a las manos del cirujano. Entretanto a seguir cometiendo errores a escribir erratas y a colocar la foto errada. Estoy justificado: soy un homo miopense cataractemus astigmáticus. Ni Darwin lo entiende, pero ustedes lectores inteligentes sí saben lo que hablo. Envejecer asusta a ratos.
Pasen buen día.
Wesbri

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