Distrito financiero
También son necesarios hoteles de lujo para acomodar a los financieros de Qatay y los emiratos, o los franceses constructores de túneles.
Me gusta caminar por las mañanas temprano cuando el Sol es amigable, y la luna impúdica todavía muestra su trasnochada cara entre nubes en un espacio azul como no he visto otro. Estoy corriendo el riesgo de que me acusen de "mal cubano" por afirmar que este cielo es "el cielo más azul". Pero lo siento, la verdad es que la diferencia es mínima. Puedo escribir sobre el gris de Nueva York que me asustó cuando tenía 16 años y me motivó a retornar a una isla en desorden que prometía el paraíso como la frase famosa de Zoé Valdés. Puedo retornar a la insípida atmósfera de los dos años transcurridos en Moscú pretendiendo ser un científico que nunca lo fui si no en sueños y gracias a los malos consejos de una psicóloga (por algo estudié Psicología años más tarde).
Puedo pensar en un París también grisoso, con lluvias interminables que hacían las calles intransitables. O en una Sevilla soleada de coplas y sangrías. Pero al final tengo que aceptar que vivo en Miami con sus defectos y virtudes. Es precisamente esta relación de Amor-Odio que es la envidia de muchos.
Wesbri con la lluvia y el viento sonando en la ventana.
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