Una ventana abierta al cambiante mundo y el esfuerzo por tratar de ajustarse a esa realidad fugaz, a la que llamamos Vida

domingo, diciembre 07, 2008

Un héroe de nuestro tiempo


Cuando mi hijo cursaba la enseñanza media (High School, liceo, bachillerato) formaba parte del equipo de football (a ese otro deporte de darle paraditas al balón lo llamamos soccer en los EEUU), y ostentaba bajo los noventa grados F de Hialeah el jersey de la escuela. La prenda de vestir era una trampa caza muchachas. Mi hijo tenía dos noviecitas. La estrella de la escuela era un negrito pobre que se ganó una beca para la misma Universidad a la que asistió mu hijo. Le sobraban las chicas, le faltaba el dinero y un día lo arrestaron por robar prendas de vestir última moda en un mall de lujo. Ahí se acabó la carrera deportiva del muchacho quien ni siquierta se graduó de la universidad. A los deportistas le damos privilegios y el trato de héroe de nuestros tiempos (ya lo sé rusofilos estoy parafraseando la célebre novela de Mijail Lermontov). A los que provienen de barrios marginales se les ofrece prebendas, incluso se les presta automóviles para que jueguen de esta universidad y las blanquitas rubias se les regalan. Son los super machotes del football norteamericano. El juice (como cariñosamente se le llamaba a OJ Simpson) (OJ significa Orange Juice) es uno más entre la innumerable retahila de afronorteamericanos que truncan sus carreras deportivas o se ven enredados en problemas legales por la arrogancia y por ser tan populares que se creen estar por encima de las leyes que nos rigen a los ciudadanos de a pie. OJ balbuceaba frases sin sentido "yo pensaba que eso era legal". Por Dios, ya sabemos que los tuyos te apoyaban y que pensabas que ibas a salir ileso de esta escaramuza, pero te falló algo; el pueblo norteamericano está harto de los Barry Bonds usadores de sustancias prohibidas, de los millonarios que golpean a sus novias como el pelotero cubano Canseco, de cuyo nombre ya ni me acuerdo, de quienes a pesar del éxito y los millones no han cambiado la mentalidad de gueto, de barrio, de delincuente, de "antisociales". Uso la categoría de Desorden de la personalidad (Antisocial Personality Disorder del DSM IV TR).
No son los héroes que nuestra sociedad necesita. Son los derelictos de "Una tragedia americana" (Theodore Dreiser): el pobretón arribista que asesina para subir en la escala social.

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