Una ventana abierta al cambiante mundo y el esfuerzo por tratar de ajustarse a esa realidad fugaz, a la que llamamos Vida

martes, septiembre 30, 2008

Las casas de Pablo Neruda













La Chascona en Santiago de Chile























Las tres casas de Neruda en Chile son ahora museos privados por la Fundación Pablo Neruda. Visitamos la Chascona en Santiago, la Sebastiana en Valparaiso y no pudimos ir a Isla Negra.
La Chascona en los cerros de Santiago, en un área bohemia de la ciudad, barrio de Bellavista, construida en 1953. La visita guía cuesta 10 000 chilenos (unos 20 dólares). Esta casa es visitada frecuentemente por una mayoría de europeos, en especial franceses. El día que fuimos, un martes, solamente estabamos nosotros y unos italianos. La casa da la impresión de ser un barco en tierra, el propio Neruda bromeaba que era "capitán de tierra". El aspecto lúdico salta a la vista. Neruda era un coleccionista de juguetes quizés por su niñez pobre o por haber perdido a su única hija de 8 años. La Chascona me daba la impresión de ser algo fragmentada carente de unidad.
Al otro día -miércoles-fuimos a Valparaiso y visitamos la Sebastiana en el cerro Florida. Primer contraste la mayoría de los visitantes (mucho mayor en número que en Santiago) eran chilenos. El precio era el mismo 10 mil chilenos. La cafetería y la librería mucho mayores y más hospitalarios. La Sebastiana da idea de unidad, de ser un hogar, por cierto que en la biblioteca encontré que Neruda tenía una colección de la revista Islas de la Universidad Central de Las Villas (Cuba).
Fue una experiencia muy buena. Yo estudiaba en la UH cuando la polémica entre los intelectuales izquierdistas-extremistas cubanos y el Premio Nobel chileno. Por lo que Pablo Neruda se convirtió en una especie de tabú. Un encuentro indispensable para asimilar mis raíces iberoamericanas cortadas por ese adefecio social que se llama Revolución Cubana.
Lo único que lamento es no haber tenido tiempo de visitar la casa museo de la otra chilena premiada por el Nobel: doña Gabriela Mistral. Por cierto como reconoce el propio Neruda en su autobiografía "Confieso que he vivido" fue Gabriela quien le introdujo a la lectura de los clásicos rusos: Tolstoi, Dosto y compañía.
Como debéis suponer estaba prohibido fotografiar dentro de los museos por lo que nos limitamos a las áreas exteriores. Ambas casas estaban edificados en cerros y en forma vertical. La vista desde la alcoba de las respectivas ciudades era impresionante.
Vale
Wesbri

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