Una ventana abierta al cambiante mundo y el esfuerzo por tratar de ajustarse a esa realidad fugaz, a la que llamamos Vida

viernes, septiembre 26, 2008

Los ritos de retornar

Retornar al hogar luego de un mes fuera del país es como una droga que te inmoviliza. Es algo más allá de la felicidad y la idea que se acabaron las vacaciones y las cuentan están en el Correos esperando como pirañas crueles. Pero bueno mi primera misión de esta mañana es escribir algo en mi blog. Luego ir al Correos a recoger una bolsa de anuncios y cuentas a pagar que deben pesar una tonelada. Entonces pasar por el Banco a ver cuantas pesetas me quedan, pero pesetas cubanas...

Los tres momentos que me dieron vigor y me tocaron de cerca fueron en orden cronológico:


1-el cruce de los Andes en autobús que narré brevemente hace unas dos semanas. Creo que fue el momento cumbre de este viaje por el Cono Sur del continente. Tenemos unas 1300 fotos que todavía no me atrevo a llenar la memoria del ordenador (son unas dos Gigas) para seleccionar las que se quedarían en el álbum del viaje.

2- La pasta della mamma. Un
pequeño restaurante donde uno de los mozos salía periódicamente con diversos atuendos y sombreros frente a la catedral de Colonia del Sacramento en Uruguay a gritar a voz en pecho una melodía gastronómica que era una reperición rítmica del nombre de la fonda. Pero que atraía a los turistas. El mozo fue sorprendido por este caballero regalando pan a una mendigo y se convirtió en una especie de hermano. Al despedirnos nos abrazó y se retrató con nosotros. Bajo el disfraz de payaso ocultaba un alma noble y pura.

3-El jardín japonés en Buenos Aires. Un oasis en medio del bullicio de una ciudad que semeja al Nueva York del hemisferio sur con sus hordas de peatones corriendo hacia y desde el subte y los colectivos en un hormiguero humano. Es un lugar de paz y remanso de tranquilidad a donde se acude en Palermo un barrio de clase media alta y cuya entrada era de solamente cinco pesos argentinos (unos dos dólares). Ahí les va una foto.

Prometo, prometo, hasta que.... que me ocuparé este fin de semana del embarazoso asunto de las miles de fotografías. Por ahora a despertar a la vida cotidiana y dejar de soñar hasta el próximo año en que me pueda escapar a reconocer un pedacito más de este planeta...
Un abrazo de Wesbri desde Miami, caluroso, pluvioso, en fin Miami.

1 comentarios:

Blogger Betty ha dicho...

qué bonito!

2:51 p. m.

 

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