Una ventana abierta al cambiante mundo y el esfuerzo por tratar de ajustarse a esa realidad fugaz, a la que llamamos Vida

sábado, noviembre 24, 2007

RUSIA


Durante el pasado verano fuimos de excursión a Rusia. Volamos a París y de allí a Moscú. Cuatro días visitamos la Plaza Roja, Kremlin, el museo de las Fuerzas Armadas, la casa de León Tolstoy, la Universidad Lomonosov y muchos otros lugares. El rublo se canjeaba a 25 rublos por cada dólar. Luego de la caída de la Unión Soviética la inflación se disparó. Un jeans cuesta 3000 rublos ($120) y una comida para dos en un restaurante alrededor de mil doscientos a mil quinientos ($60-70) lo que no es alto. El servicio es bueno pues nunca hay muchos comensales. También se puede ir a los restaurantes de comida rápida tipo McDonald's (unos 500 a 700 rublos para dos) o a MOO-MOO un restaurante rápido típico con comida rusa (unos 800-900 rublos para dos personas).
Entonces empezó la aventura. Nuestra excursión constaba con 240 visitantes (yo, cubano, mi esposa, portorriqueña, una brasileña, algunos indios, y japoneses y el resto puros gringos. A través de canales y del río Volga navegamos una semana hasta San Peterburgo. Hicimos parada en Yaroslav, Uglich, Kizhi, y Sverdoi.
Ermitage, el Palacio de Ekaterina, la catedral de Sofía, fueron entre otros los lugares visitados. La estancia fue agradable. Conocimos algo de la historia antigua de Rusia. En la Fortaleza de Pedro y Pablo vimos -desde lejos- las tumbas del Tzar Nicolás II y la de su familia, faltaban los restos de dos de los hijos. Los huesos de Anastasia estaban en su dorada tumba.
De San Petersburgo volamos de regreso a París.

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